Historia

Fue así como el año 1944, los integrantes de la Junta Directiva de la Asociación de Tenis de Venezuela, entre quienes se encontraban los señores José Enrique Machado, Elías Pariente, Jean Notz, Ramón Rubio, Juan Gols y José Benitez, comenzaron a estudiar las posibilidades de una nueva sede. El joven de origen suizo Jean Notz, quien a la sazón trabajaba para la empresa Distribuidora Benedetti, era muy amigo y paisano del constructor Oscar Payot, el cual a su vez para esa fecha era el contratista de Don Luis Roche en las obras de pavimentación de las avenidas y calles de la Urbanización Altamira, la cual estaba comenzando a ser construida. Por otra parte, el joven José Benitez también lo conocía y en ocasiones lo ayudaba en sus trabajos de fotografía.

Con estos antecedentes, ese mismo año algunos directivos de la Asociación de Tenis de Venezuela se reunieron en la residencia de Don Elías Pariente, Quinta Moderna, Avenida Los Mangos de la Urbanización La Florida, donde entre otros asistieron Don Pedro Berrizbeitia, José Enrique Machado, Ricardo Winkelman y Ramón Rubio, conviniendo en convocar una Asamblea General para decidir sobre la posible adquisición de un terreno donde construir la sede y algunas canchas de uso exclusivo por la Asociación.

Finalmente la asamblea se realizó y en la misma se decidió por un voto, la creación del Club de la Asociación de Tenis de Venezuela, para lo cual se convino en hablar con Don Luis Roche y solicitarle un terreno en su nueva Urbanización Altamira para posteriormente contratar con el señor Payot la construcción de tres canchas de tenis y una pequeña edificación que sirviera de sede al naciente Club de la Asociación de Tenis de Venezuela.

Don Luis Roche les manifestó que en su proyecto urbanístico ya había contemplado un espacio de aproximadamente veinte y tres mil metros cuadrados, que iba a ser destinado para un gran parque, el cual estaría ubicado al lado Oeste de otro gran terreno destinado a un colegio, estando dispuesto a venderles la mitad del terreno para el parque, a razón de Bs. I 2.000 el metro cuadrado, pagadero en diez años y dándoles además una opción de compra por el resto del referido terreno, a razón de Bs. I 8.000 el metro cuadrado. El propio Don Luis Roche le hizo un préstamo a la Asociación por un monto de Bs. 100.000 para que la misma pudiera concretar cretar la compra de los citados terrenos, y fue así como el día 20 de julio de 1945 finalmente fue acordada y protocolizada la venta del terreno por parte de la C.A. Urbanización Altamira a la Asociación de Tenis de Venezuela.

De inmediato, tanto los miembros de la Asociación como amigos y representantes de la comunidad tenística en general, se dedicaron a la tarea de vender las primeras ciento cincuenta (150) acciones del recién creado Club de la Asociación de Tenis de Venezuela, para financiar el pago del terreno e iniciar la construcción de las canchas.

Entre los vendedores más activos de estas primeras acciones estuvieron Ana Julia de Rojas, Ramón Rubio, José Benítez y Juan Gols. Cada acción tenía un valor de Bs. 500, pagadera mediante diez (10) giros de Bs. 50 cada uno. La cuota de manteniemiento se estableció en Bs. 20 mensuales.

Las primeras acciones se vendieron en un período de tres meses, por lo que se decidió emitir otras ciento cincuenta (150) a un costo de Bs. 1.000 cada una, las cuales también fueron vendidas con gran éxito.

El día 7 de enero de 1946 la Asociación de Tenis de Venezuela celebró una Asamblea General de Accionistas del nuevo Club, en las instalaciones del viejo Club Las Delicias de Sabana Grande y con asistencia de cuarenta y dos miembros se decidió traspasar el Contrato existente entre la Asociación de Tenis de Venezuela y la C.A. Urbanización Altamira, a una nueva Sociedad Civil sin fines de lucro, que se denominaría ALTAMIRA TENNIS CLUB, nombrándose en esa misma asamblea una primera Junta Directiva de carácter provisional, que sería presidida por el señor Oscar Payot, contando entre sus colaboradores inmediatos con los señores Constantino de Zabala, Camilo Arcaya, José Coriat, Domingo Laino, Jean Notz y José Antonio Ruiz Carrillo; siendo su misión inmediata la de elaborar el Acta Constitutiva, registrar la nueva Sociedad Civil denominada ALMIRA TENNIS CLUB y redactar sus Estatutos y Reglamentos, todo lo cual fue oficialmente protocolizado el 15 de febrero de 1946, fecha que consideramos por lo tanto como la del nacimiento de nuestro Club.

Posteriormente, el 10 de marzo de 1946, en la recién construída sede del Club y con asistencia de cuarenta y cuatro (44) miembros propietarios, se eligió la Primera Junta Directiva del Altamira Tennis Club, la cual quedó constituida de la manera siguiente:

Presidente: Oscar Eduardo Payot (27 votos)
Vice-Presidente: Rodolfo Palenzona (35 votos)
Secretario: Jean Notz (40 votos)
Tesorero: Domingo Laino (40 votos)
Vocales: Efraín Rodríguez (40 votos), José Enrique Machado (40 votos), Jacobo Bentata (40 votos)
Suplentes: José A. Ruiz Carrillo y Alberto Lavatelli
Comisario: DionisioArismendi

Se eligió además la primera Comisión de Admisión, Expulsión y Disciplina, formada por las personas siguientes:

Dr. Miguel Layrisse,
Dr. Camilo Arcaya,
Sr. Richard Winckelmann,
Sr. Hans Cleve
Dr. Francisco León.

Es de hacer notar que entre los primeros ciento cincuenta socios propietarios habían varios venezolanos que vale la pena mencionar, tales como el Dr. Edmundo Fernández, Dr. Pablo Izaguirre, Dr. Armando Sánchez Bueno, Dr. José G. Lugo Martínez, Rafael Yanez Gordils, Dr. Armando Soto Rivera, Dr. José Matute Gibs, Dr. Luis Rivas Vásquez, Dr. Humberto Cuenca, Sr. Ramón Gil, Sr. Francisco Morales, Cesar Romero Beltre, etc.

Las primeras veinticinco acciones fueron asignadas a las personas siguientes:

Acción N° 001: Oscar Payot
Acción N° 002: Rodolfo Palenzona
Acción N° 003: Domingo Laino
Acción N° 004: Jean Notz
Acción N° 005: Ramón Rubio
Acción N° 006: Efraín Rodríguez
Acción N° 007: José Enrique Machado
Acción N° 008: Rodolfo Rojas
Acción N° 009: Tito Abbo
Acción N° 010: DionisioArismendi
Acción N° 011: JacquesAlexandre
Acción N° 012: PJ. Booth
Acción N° 013: Carlos Von Braun
Acción N° 014: Carlos Beracasa
Acción N° 015: R.W Burlingham
Acción N° 016: Anastasio Bulgaris
Acción N° 017: Bruno Bianchi
Acción N° 018: Raymond Bloch
Acción N° 019: José Benitez
Acción N° 020: Carlos Alfredo Blohm
Acción N° 021: Jacobo Bentata
Acción N° 022: Alfredo Benedetti
Acción N° 024: Rafael Bellini
Acción N° 025: Jean M. Painvin

Otros miembros fundadores del grupo de los primeros ciento cincuenta socios fueron: Meir Benatar, Nelly Maní, Oluf Dieckmann, Victor Corao, Alfredo Duwe, Alberto Foinquinos, Juan Gols, César Romero Beltré David Gould, Adolfoy Hans Gathman, Heinz Blohm, Hans Von Hoeft, Abelardo y Enrique López, Werner y Herman Lemke, Willy Mager Michel De Gonell, Franz Egloff, Elías y Sam Pariente, Ernesto Adler los cuatro hermanos Rodolfo, Armando, Aldo y Enzo Palenzona, Wolfgang Ploch, Heriberto Andrew, Georges Roche, Gustavo Roosen, Oscar Schnell, Ernesto Plutnar León Taurel, Willy Valentiner y algunos ejecutivos de empresas extranjeras residentes en Venezuela, tales como la Shell, la Creole Petroleum Corporation y la Procter and Gamble.

Debo decir que el año 1948, cuando el Club de la Asociación de Tenis de Venezuela ya se había convertido en el ALTAMIRA TENNIS CLUB, un joven dibujante que trabajaba en la Contructora Payot, conjuntamente con su esposa, fueron los primeros concesionarios del pequeño Bar Restaurant existente en la casa club. Esta pareja años más tarde se convertiría en el Gerente y la Contadora del Club durante treinta y tres años, naturalmente nos estamos refiriendo a Oswaldo Merlin y su esposa Raymonde.

Así mismo debemos recordar que el Sr. Bernard Tenaille fue el primer Profesor de Tenis y a la vez el primer gerente del Club, siendo su recogedor de pelotas un muchachito del barrio El Pedregal Ilamado Ramón Blanco, quien a la postre se convertiría en uno de los mejores profesores de tenis del país. A propósito, antiguamente sólo se jugaba tenis si se disponía de un recogedor, al cual se le pagaba Bs. 0.50 por persona por set de single y Bs. 0.25 cuando se jugaba dobles, es decir, ganaban un bolívar por cada set.

Durante los primeros años del Club, mi papá pasaba películas de largo metraje los jueves en la noche y entre los muchachos y muchachas tenistas de esa época se encontraban Christian Payot, Ricardo López, Edmond Karam, Vicente Vallenilla, Elías González Delfino, Juancito Notz, Ramón Blanco (recogedor), Ventura Farfán (recogedor), Ingrid Brodner, Lupita y Moncho Rubio, Marcos Gambús, Corina Parísca, Maruja Beracasa, Alba Fernández, Janet y Mónica Adler, Mercedes Elena, Ignacio y José María Lugo, Isaac Foinquinos, Gabriel Bentata, Camellito Ramírez, Guillermo y Harald Valentiner, Christian, Federico y Clarita Blohm, Luciano Andía, Goldy Karam y el autor de esta crónica.

Desde sus inicios el Club fue creciendo progresivamente comenzando apenas con cuatro mil metros cuadrados de terreno en el que se construyeron la Casa Club y las tres primeras canchas. El año siguiente se adquirieron otros cinco mil metros más y en una votación muy reñida la Asamblea aprobó la construcción de la piscina y los vestuarios, según proyecto del arquitecto Arturo Khan. Para el financiamiento de estas obras se emitieron 200 nuevas acciones, con lo que el número de socios propietarios se elevó a quinientos, cifra que se mantuvo constante durante muchos años, hasta que nuevas ampliaciones la Ilevaron a la cifra definitiva y actual de seiscietnos socios propietarios. La inauguración de la piscina junto con los vestuarios y una pequeña cafetería, cuyo primer concesionario fue el simpático Angel Quilici, excelente profesional de la decoración, fue en diciembre de 1949, contando con un atlético salvavidas italiano Ilamado Dante Creo, que señoras de la época recordarán con simpatía.

Bajo la presidencia de Don Elías Pariente se aprobó la compra del tercer lote de terreno de doce mil metros cuadrados y la construcción de la nueva y actual sede del Club, la cual fue objeto de un concurso de arquitectura que fue ganado por los hermanos Roberto y Manuel Sobrevila, terminándose su construcción el año 1957 bajo la presidencia de Carlos Raytler, quien por cierto, una vez concluido su período, vendió su acción y nos dejó por el Country Club.

Años después, en una Asamblea controversial donde la mayoría decidió por apenas un voto, se autorizó la construcción del bowling, conjuntamente con la actual cafetería y terraza techada alrededor de la piscina, de acuerdo a un proyecto del arquitecto Bernardo Borges. Debo citar a nuestra queridísima amiga y exquisita escritora, doña Elina Sansón de Pariente, quien en artículo publicado en la revista conmemorativa de (os cuarenta (40) años del club, hace una década escribía: AI correr de los oños se construye lo salo de televisión, se amplía el gimnasio, y para alegría de los of cionados, que vieron así realizados sus sueños, se edifica un magnífico salón de dominó y otro de billar.

Hoy el Altamira Tennis Club se puede enorgullecer de haber cumplido a cabalidad con todos sus compromisos fnancieros gracias a la colaboración de todos sus socios quienes siempre respondieron entusiastamente, Ilenos de fe en el futuro.

Y más adelante continuaba: El final de esta suscinta historia antigua del Club ha sido un final fácil y feliz, como en los cuentos. La vida se desliza plácidamente, sin inquietudes. ya sea dorándose en la piscina bajo los rayos de nuestro sol tropical, ya en las canchas, ya en lo sala de bridge tratando de cumplir cuatro corazones redoblados frente a unos ojos poco indulgentes, ya en la sala de dominó, o tranquilamente hojeando revistas en la Biblioteca, o en cualquier sitio del Club donde siempre conseguimos una actividad que nos complace.

He tenido la fortuna de vivir toda la historia del Club Altamira, cúatro generaciones han transcurrido desde sus inicios, la de mis padres, la mía con cinco hermanos, la de mis hijos y ahora la de mis nietos, ya que actualmente la acción N° 006 que comprara mi padre y que posteriormente me fuera traspasada, es ahora propiedad de mi hija menor Lucy y su esposo.

Hasta que Dios lo disponga, el Altamira Tennis Club continuará siendo ese segundo hogar donde tantas personas hemos compartido y vivido tan gratos momentos, los cuales esperamos seguir disfrutando en unión de los innumerables amigos que hemos tenido la suerte de conocer a lo largo de estos últimos cincuenta años.

Terminemos estos recuerdos agradeciendo a los innumerables colaboradores empleados y obreros que durante esos cincuenta años han pasado por el Club, en especial a Raymonde en la Contabilidad, Oswaldo en la Gerencia, Dona en la Secretaría, Hugo como Jefe de Personal, Artigas en la Natación, Savy en el Tenis, Néstor en el Bowling, Inés en las oficinas y tantos otros que ya se han ido.

Finalmente, debo hacer notar que me he esmerado en garantizar que todas las informaciones citadas en este recuenta saan absolutamente ciertas, ya que han sido el fruto de mis propios recuerdos y de las aportaciones recibidas en conversaciones personales que he sostenido recientemnete con Don Elías y Elina Pariente. losé Benitez. Alberto Lavatelli (QEPD) y Oswaldo Merlín